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Pago por Servicios Ambientales (PSA)

Todos los seres humanos dependen para su bienestar, de los ecosistemas de nuestro planeta y de los múltiples servicios que estos brindan, como el agua potable, los alimentos, las fibras, la regulación del clima, la prevención de la erosión del suelo, la purificación del aire, el control natural de las plagas, y la polinización de los cultivos agrícolas. También requieren de ecosistemas saludables para satisfacer sus necesidades culturales, espirituales y recreativas. Sin embargo, durante el Siglo XX la población humana transformó a los ecosistemas de una manera extensa y rápida, poniendo en peligro los servicios ambientales que estos proporcionan a las sociedades. Una de las razones principales de esta presión sobre el ambiente ha sido el crecimiento poblacional que se desarrolló de manera exponencial en los últimos cincuenta años: había gran necesidad de satisfacer la creciente demanda por los recursos naturales para poder alimentar y mantener a las nuevas generaciones de seres humanos en un período muy corto.

Aunque mucha gente se ha beneficiado del uso intensivo del alimento, leña, madera, fibra y agua dulce, resulta que la reciente demanda por estos recursos ha causado fenómenos y procesos de degradación ambiental muy graves, que han afectado la sostenibilidad ambiental, poniendo en jaque el bienestar de la población mundial a mediano y largo plazo. De hecho, los costos verdaderos asociados a la explotación no controlada de los recursos naturales ya se están manifestando.

Evaluación de los Ecosistemas del Milenio
Valoración de los Servicios Ambientales
PSA: Herramienta para el manejo y la conservación de los recursos naturales
Sistemas de PSA en Latino América
Proyectos de PSA en la República Dominicana

Evaluación de los Ecosistemas del Milenio

Ahora, a inicios del nuevo siglo, y con el fin de conocer los verdaderos costos y beneficios de los servicios ambientales que los ecosistemas ofrecen a la humanidad a nivel mundial, un grupo de más de cien expertos realizó un estudio exhaustivo conocido como la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio (EM). Este estudio abarcó un programa de trabajo internacional diseñado para brindar a los tomadores de decisiones y el público en general, información científica clave acerca de las consecuencias que tienen los cambios en los ecosistemas para el bienestar humano, y las opciones para responder a esos cambios.

La EM sintetizó la información existente sobre los servicios ecosistémicos, disponible en la literatura, las bases de datos y los modelos científicos. Incorporó conocimientos del sector privado, expertos, comunidades locales y pueblos indígenas. Como tal, la evaluación no tenía como fin el obtener nuevos conocimientos básicos, sino añadir valor a la información existente al recopilarlo, evaluarlo, resumirlo, interpretarlo y comunicarlo de la manera más útil.

El producto fundamental del estudio –el llamado Informe de la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio– explica cuales son los tres problemas principales que nuestro actual manejo de los ecosistemas causa al ambiente y por ende a las comunidades humanas del planeta que dependen de estos sistemas: a) los servicios ambientales que los ecosistemas ofrecen a la gente se están degradando severamente; b) los cambios que han ocurrido en los ecosistemas resultan en cambios, muchas veces muy acelerados, abruptos e irreversibles que afectan el bienestar humano a mediano o largo plazo (como, por ejemplo, el colapso de las pesquerías a raíz de la sobrepesca); y c) la degradación de los servicios ambientales está contribuyendo al aumento de las desigualdades y disparidades entre los diferentes grupos sociales, lo que, en ocasiones, es el principal factor que causa la pobreza, el hambre y el conflicto social.

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Valoración de los Servicios Ambientales

En vista de esta situación crítica, es esencial que el mundo empiece a revertir la degradación de los ecosistemas y al mismo tiempo valorar los servicios ambientales, de una manera integrada, contabilizando no solo los beneficios si no también los costos, incluyendo los que vienen con la pérdida de un servicio específico cuando se explota a otro bien o servicio sin poner límites. Por ejemplo, al talar un bosque por completo se obtiene a corto plazo el beneficio de la producción de madera y leña, mientras que se pierden a mediano y largo plazo, otros servicios como la generación y el abastecimiento de agua dulce potable, la polinización, el control de erosión, etc.

Como paso clave para poder mantener o restaurar los servicios ambientales de los ecosistemas, se debe promover la integración de los objetivos de gestión de los ecosistemas en sectores tales como el forestal, la agricultura, finanzas, turismo, comercio y salud. Simultáneamente, se deberá eliminar los llamados subsidios perversos que causan daños a los ecosistemas por fomentar su explotación irracional. A la vez, se requiere de la incorporación de valores de los ecosistemas y de sus servicios no basados en el mercado, en las decisiones de gestión y manejo. En este sentido es esencial la valoración económica de los servicios ambientales, tanto de los valores económicos comercializados como de los no comercializados, relacionados con los recursos naturales, como los bosques, los matorrales y praderas naturales, los ríos y lagos, y los mares, entre otros.

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PSA: Herramienta para el manejo y la conservación de los recursos naturales

Una vez establecidos los valores económicos, sociales, culturales y espirituales de los ecosistemas, es esencial el desarrollo de mecanismos de compensación financiera para los servicios múltiples que estos ecosistemas brindan a las poblaciones humanas. Es allí donde entra en escena el concepto de pago por servicios ambientales (PSA, o PES por sus siglas en inglés). Es una herramienta de mercado que permite una redistribución más justa y equitativa de los costos y beneficios que ofrecen los recursos naturales. Asegura que se transfieren recursos financieros desde los demandantes del servicio ambiental hacia los propietarios que cuidan o manejan ecosistemas como los bosques, los manantiales, los humedales, etc.
Más precisamente, se compensa a los proveedores de servicios a través del pago de una cuota que les permita financiar el manejo y la conservación de los recursos naturales que se ubican en sus propiedades. Ahora, al pagar por estos servicios ambientales se trata de contribuir a la preservación de los ecosistemas, de manera que se conserven en vez de ser utilizados de una forma inadecuada que degrada su integridad ecológica. Por ende, la creación de esquemas para el pago por servicios ambientales, dentro de un marco de manejo sostenible de un sitio, región o país, puede revertir el proceso de degradación de los recursos en peligro. De esta manera, el PSA está destinado a fortalecer la preservación y la recuperación de los ecosistemas naturales en zonas afectadas.

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Sistemas de PSA en Latino América

Desde hace más de una década, en varios países en desarrollo como Chile, Costa Rica y Ecuador, se han implementado diferentes sistemas de pago por servicios ambientales que son brindados por los bosques tropicales. Esto ha ocurrido, cubriendo básicamente unos cuatro aspectos: a) la mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero (reducción, absorción, fijación y almacenamiento de carbono); b) la protección del agua para uso urbano, rural o hidroeléctrico; c) la conservación de la biodiversidad para el uso sostenible científico y farmacéutico, investigación y mejoramiento genético, protección de ecosistemas y formas de vida; y d) la belleza escénica natural para fines turísticos y científicos.

En años más recientes, también se observa una creciente conciencia nacional sobre la importancia del agua para el desarrollo sostenible en la República Dominicana. En el 2007, por ejemplo, el Consejo Nacional de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (CONIAF) de la República Dominicana celebró un simposio donde se presentaron y discutieron varios proyectos sobre la estimación de pagos por servicios ambientales en la parte este de La Española. Uno de los estudios participantes fue presentado por el Instituto Dominicano de Investigaciones Agropecuarias y Forestales (IDIAF). Este analizó en detalle el costo y beneficio del secuestro de carbono como servicio ambiental esencial para mitigar el problema del calentamiento global. Reveló que la zona de Juncalito tiene un potencial de captura de carbono de 120,875 toneladas por año (9.500 ton/ha/año) por un valor promedio de RD$ 28.5 millones, mientras que la zona de Solimán tiene un potencial de captura de carbono de 33,440 toneladas por año (1.665 ton/ha/año) por un valor aproximado de RD$ 5.3 millones. En vista de este potencial se está generando conciencia alrededor del reglamento para la implementación del plan para el Pago por Servicios Ambientales y se está formando Comités de Seguimiento en cada zona. La idea es elaborar un documento que permita establecer una fácil metodología de verificación, que asegure que los productores implementen prácticas adecuadas para conservar los recursos naturales mientras que se realice el cobro a los usuarios de los servicios recibidos y el subsiguiente pago de estos a los productores de los servicios.

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Proyectos de PSA en la República Dominicana

En la actualidad ya se está obteniendo resultados interesantes en la República Dominicana en cuanto al desarrollo de un sistema de PSA, sobre todo en las cuencas hidrográficas donde se han enfocado en la valoración de los recursos hídricos. Con el apoyo de la agencia de cooperación alemana GTZ y otros entes gubernamentales, la Corporación Dominicana de Electricidad (CDE) ha podido iniciar y desarrollar varios proyectos pilotos en las cuencas del Río Yaque del Norte, de Altas de Sabana Yegua y de la Loma Quita Espuela.

El proyecto piloto de pago por servicio ambiental hídrico en la Cuenca Alta del Yaque del Norte es tal vez el mejor ejemplo dominicano de la prometedora implementación del Programa Nacional de Pago y Compensación por Servicios Ambientales (PSA), desarrollado por la Secretaria de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARENA). En este contexto la CDE dominicana está aportando de forma voluntaria fondos para llevar a cabo medidas de protección de los recursos naturales en esta cuenca. El proyecto hace uso de incentivos económicos que fomentan la preservación de los recursos naturales. Las comunidades involucradas que viven en la parte alta de la cuenca, cerca de las presas de Jimenoa, Tavera, López Angostura y Monción, recibirán una compensación monetaria por los servicios ambientales que ofrecen los bosques de sus fincas, para cuidar la calidad y cantidad de agua que aprovechan los usuarios en la parte baja de las cuencas. Más precisamente, los dueños de estos terrenos boscosos serán pagados para que mantengan los servicios que brinda el bosque, siembren arbolitos y no corten los árboles adultos para sembrar o convertir la tierra en agrícola o ganadera. De esta manera se podrá asegurar el buen funcionamiento de las preseas hidroeléctricas y fuentes de agua para consumo humano en la región.

Otro proyecto de gran interés en el país valorizó los servicios ambientales de la Cuenca del Río San Rafael a unos 30 kilómetros al Sur de Barahona en la parte oriental de la Sierra de Bahoruco. Este proyecto, ejecutado por el Consorcio Ambiental Dominicano (CAD), se enfocó en las cuencas de los ríos Majagual y Majagualito que se unen para formar el Río San Rafael. Es una zona de gran importancia local ya que produce toda el agua potable de San Rafael donde viven unos 1,500 habitantes. La metodología que se empleó para poder valorizar los PSA incluyó, entre otros: a) el establecimiento de un comité de protección de acuíferos en San Rafael; b) un plan de ordenamiento territorial que fue desarrollado de manera participativa; c) una evaluación del uso actual y de la tenencia de la tierra; d) la recopilación de valores directos e indirectos de la cuenca; e) el progreso en concientizar los consumidores de los servicios de agua en la cuenca; y f) el desarrollo de un plan para instalar mecanismos de PSA en la zona.

Muy recientemente, a mediados del 2009, la Fundación Global Democrácia y Desarrollo (FUNGLODE) y su institución hermana en los Estados Unidos de América, la Global Foundation for Democracy and Development (GFDD), en colaboración con el Departamento de Desarrollo Sostenible de la Organización de los Estados Americanos (DDS/OEA), discutieron el alcance del sistema de pago por servicios ambientales en la República Dominicana, para su aplicación y consolidación. Estas entidades reconocieron que el mecanismo fundamental del PSA constituye una vía efectiva de preservación de la naturaleza y la reducción de la pobreza en momentos en que el mundo padece los efectos del cambio climático. Concluyeron, además, que la implementación de tal mecanismo requiere de un respaldo institucional coherente y continuo que garantice el compromiso de cumplimiento del Estado y sus representantes, y al mismo tiempo el involucramiento de la sociedad civil organizada, en forma muy articulada, bajo un marco legal que garantice su aplicación. Se espera que estas recomendaciones sean acogidas e implementadas en un futuro cercano, para poder consolidar los mecanismos de pagos por servicios ambientales en el país caribeño, beneficiando de esta manera tanto los ecosistemas frágiles y en peligro de extinción, así como las poblaciones humanas que dependen de las múltiples funciones que estos recursos les ofrecen.

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