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Retos Ambientales

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Deforestación y Reforestación
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Especies Invasoras
Energia y Ambiente
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Introducción

Los retos ambientales que el mundo de hoy enfrenta son muchísimos. En este diccionario ambiental para la República Dominicana, se tratará aquellos retos que se consideran los más importantes para el país caribeño - desafíos que requieren la atención inmediata de los dominicanos, para poder asegurarles un futuro ecológicamente armonioso, socialmente justo y económicamente rentable. Un futuro, donde la población isleña seguirá beneficiándose de los muchos bienes y servicios que la biodiversidad y los demás recursos naturales le ofrecen.


Conservación de la Biodiversidad

Tal vez, el reto ambiental más urgente que la población humana enfrenta es la conservación de la biodiversidad. Es la preservación de la gran variabilidad de la vida –los genes, las especies, y los ecosistemas– que existe en la biosfera de nuestro planeta, así como sus interacciones mutuas y con el medio físico. Uno de los principales focos de la biodiversidad mundial se encuentra en la región del Caribe, donde la isla de La Española es la más diversa de todas las Antillas. Sin embargo, factores de presión como el cambio climático, la fragmentación y degradación de hábitat, la invasión de especies agresivas no nativas, la sobreexplotación de los recursos forestales y marinos, y la contaminación del agua, aire y suelo, están amenazando la biodiversidad del planeta, poniendo en peligro su existencia a largo plazo. Para poder enfrentar la creciente pérdida causada por el ser humano, los países del mundo decidieron crear en 1992 la Convención sobre la Diversidad Biológica bajo auspicio de la Organización de las Naciones Unidas. Se espera que a través de este convenio se pueda fomentar la conservación de la biodiversidad, el uso sostenible de sus componentes, y la distribución justa y equitativa de los beneficios derivados de este uso, tanto en la República Dominicana como en los demás países firmantes de la Convención.

Mientras algunas especies están extinguiéndose por las presiones, otras aprovechan los espacios creados por el ser humano y se propagan hacia nuevos lugares. Entre estas últimas se encuentran especies invasoras agresivas que son transportadas por la acción humana hacia sitios donde anteriormente no ocurrían de manera natural. Así hay muchos microorganismos, plantas y animales que al propagarse y ocupar nuevos hábitats, se vuelven agresivas y se convierten en plagas, dañando el entorno y poniendo en peligro a muchas especies nativas, que viven allí naturalmente. De hecho, en la actualidad la invasión de especies exóticas en áreas previamente no ocupadas por las mismas, forma una de las más grandes amenazas para la vida natural de nuestro planeta. Nunca antes en la historia del ser humano se vio una invasión biológica de tal magnitud. Por esta razón, la prevención y control de las especies invasoras representa uno de los grandes retos ambientales de nuestra era.

Deforestación

Otro problema ambiental que merece la atención del ser humano, sobre todo en los países tropicales y en vías de desarrollo, es la deforestación y la fragmentación de los hábitats boscosos. Recordemos que hace unos ocho mil años el mundo tenía una superficie boscosa de unos 6,000 millones de hectáreas. Ahora, los bosques de nuestro planeta cubren no más de 4,000 millones de hectáreas, lo que equivale al 30% de la superficie terrestre. No más de la mitad de esta área está cubierta por bosques maduros no intervenidos, anteriormente denominados bosques primarios. De 1990 a 2005, América Latina y el Caribe perdieron alrededor del 64 millones de hectáreas de superficie forestal. En ese período la cobertura boscosa disminuyó del 51% al 47% de la superficie terrestre total en esta región. Mientras que la cobertura boscosa de la República Dominicana rondaba los 40,000 km2 al inicio del Siglo XX, en las décadas de los años veinte, treinta y cuarenta, se perdió de un 10 a un 15% de esta masa boscosa, dejando sólo unos 35,000 km2. Ahora, en la primera década del Siglo XXI, quedan apenas unos 14,000 km2 de cobertura boscosa dominicana, principalmente a raíz de la conversión de los bosques en extensas tierras agrícolas y ganaderas. Afortunadamente, el ritmo de la pérdida neta de bosque maduro dominicano últimamente se está disminuyendo de manera considerable, gracias a la siembra de árboles en plantaciones forestales y a la restauración de los bosques a través de la regeneración natural. El uso actual y la gestión moderna de los bosques demuestran que hay lugares que experimentan progreso y mantienen o recuperan su cobertura boscosa. Se espera que esta tendencia siga en las décadas que están por llegar.

Una de las causas principales de la deforestación ha sido la ocurrencia de incendios forestales a raíz de la acción humana. De hecho, el ser humano se ha convertido en la principal causa de incendios forestales, sobrepasando los factores naturales como los relámpagos. Muchas veces, la gente prende fuego, intencional o accidentalmente, alterando la estructura y la composición de la vegetación boscosa. Como resultado, se presentan incendios descontrolados a escalas inimaginables que queman miles de hectáreas de bosque húmedo tropical. La República Dominicana es uno de los países que sufre fuertemente de los impactos que causan estos incendios forestales. Allí, la mayoría de los fuegos son encendidos intencionalmente con fines agrícolas y ganaderos durante las épocas más secas del año. En vista de la magnitud de esta problemática, es clave que la población dominicana preste mucha atención al manejo de estos incendios forestales, de una manera coherente e integrada, y con un enfoque de ecosistema. En ese contexto vale la pena discutir el enfoque del manejo integrado de incendios forestales que va mucho más allá de las estrategias convencionales de prevención y extinción de fuegos. Incorpora acciones planificadas como las quemas controladas o prescritas, la participación comunitaria, y la aplicación de leyes. Ahora el reto es implementar esta técnica prometedora y manejar de manera integrada y exitosa los muchos incendios que amenazan a la biodiversidad de las selvas dominicanas y de la región caribeña en general.

Cambio Climático

Otro desafío grave –y tal vez el más grande de nuestros tiempos– que el ser humano hoy enfrenta es el llamado cambio climático moderno. Es la variación del estado del clima causada por factores humanos. Puede persistir durante períodos prolongados que van desde décadas hasta milenios. A la vez, puede tener grandes impactos sobre los sistemas de vida que habitan la tierra. Ya se ha demostrado que el aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero (GEI) y aerosoles en la atmósfera es causada por las emisiones de dióxido de carbono que resultan de la quema de combustibles fósiles como el petróleo y carbón. Estos GEI retienen el calor en la atmósfera, lo que origina un proceso de calentamiento de la superficie terrestre. Tal calentamiento ya dura por lo menos unas tres décadas y está ejerciendo una influencia significativa sobre numerosos sistemas físicos y biológicos del planeta. Algunas de las consecuencias de este calentamiento global son el descongelamiento de los glaciares, el aumento del nivel del mar, la decoloración y mortalidad de los arrecifes coralinos, el desplazamiento geográfico de especies, el incremento de incendios forestales, una mayor erosión de suelos y consecuente sedimentación cuenca abajo, inundaciones más severas y frecuentes en llanuras y zonas costeras, plagas de especies invasoras, y finalmente la extinción de especies que no pueden adaptarse en situ, o migrar hacia sitios más aptos.

Algunas estrategias para combatir la amenaza del cambio climático es la reducción de emisiones de GEI, la mitigación a través de la captura de carbono en los bosques, y la adaptación basada en el enfoque de ecosistema. En este sentido, una acción clave será la aplicación de políticas destinadas a reducir las emisiones de GEI y a potenciar los sumideros de carbono. Se espera que mediante las reuniones de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), se logre consenso para poder frenar las emisiones y fomentar mecanismos de mitigación y adaptación, lo más temprano posible.

Contaminación

Otro de los grandes retos que nos corresponde asumir es la contaminación del ambiente. Los residuos biológicos, químicos o físicos que son botados por el ser humano están provocando daños y desequilibrios en nuestro entorno ambiental, afectando la calidad del aire, del agua y del suelo. Otros tipos de contaminación incluyen a la lumínica, sónica, térmica, radiactiva, electromagnética, publicitaria y cultural. Son causadas por la sociedad moderna que con su progreso tecnológico y actuación poco responsable cambia el equilibro físico del planeta. Toda esta basura, sobre todo los desechos sólidos, líquidos y gaseosos, contaminan el ambiente, afectando la salud de microorganismos, plantas, animales y, últimamente, del ser humano. Para enfrentar este reto se requiere urgentemente de acciones integradas y coordinadas. No podemos aceptar que más de tres millones de personas mueran cada año debido a la contaminación ambiental, como señala la Organización de Naciones Unidades. Es esencial que reduzcamos el escape de gases de los vehículos, de la emisión de sustancias tóxicas de las industrias, y de la producción de humo procedente de incendios forestales.

De la misma manera debemos frenar la contaminación de los arroyos, ríos, lagos, mares y océanos que resulta, sobre todo, del depósito de desechos por los seres humanos, de manera directa o indirecta. Ya no podemos permitir que desechos fecales y aguas servidas sigan siendo vertidos hacia los ríos, incrementando la cantidad de bacterias coliformes que alteran la calidad del agua, causando así enfermedades en los seres humanos cuenca abajo. A la vez, tenemos que parar la contaminación de los recursos de agua dulce, ya que forma una de las mayores amenazas para el abastecimiento de agua potable en las grandes urbes alrededor del mundo.
Por fin, debemos hacer todo lo posible para detener la contaminación de los suelos, que se debe principalmente a las actividades industriales, los vertederos de residuos sólidos, y productos agroquímicos como los fertilizantes y plaguicidas. Esta contaminación afecta de manera negativa a la productividad del suelo, la calidad de agua, la palatabilidad de las hortalizas, y los precios de los lotes en la cercanía de los vertederos. Una reducción de la producción de desechos, mediante el reciclaje y la reutilización de los materiales será una de las estrategias claves para disminuir los niveles de contaminación ambiental en las décadas que tenemos por delante. En este sentido será esencial concientizar a la población mediante la educación temprana y las campañas participativas a nivel comunitario y empresarial.

Pobreza

Tal vez el desafío más grande que estamos enfrentando para poder conservar el ambiente, es la pobreza que sufren grandes grupos de personas en muchos países en desarrollo. Se estima que un total de 1,2 mil millones de habitantes de nuestro planeta vive con menos de 1 dólar estadounidense por día. Esta condición de vida caracterizada por la desnutrición, el analfabetismo y la enfermedad a niveles que están por debajo de cualquier definición razonable de decencia humana, afecta nuestra capacidad para poder proteger los recursos naturales de una manera efectiva y a largo plazo. Felizmente ya existen ejemplos de cómo se puede erradicar la pobreza mientras que se conserve el ambiente. En Oceanía, por ejemplo, se ha demostrado que la creación de parques marinos puede ayudar a mejorar los ingresos de pescadores artesanales que dependen de la pesca para el sustento. Con la llegada de las reservas marinas han podido extender sus actividades hacia el sector turismo, que les ha servido de fuente alternativa de ingresos económicos.
Este y otros ejemplos evidencian el potencial de la conservación ambiental en mejorar los modos de vida de poblaciones locales a través de la diversificación de actividades económicas. Es vital que se busque otros mecanismos económicos adicionales que sean socialmente viables y ecológicamente responsables, para asegurar el trabajo armonioso entre el desarrollo y la conservación, con el fin de lograr la erradicación de la pobreza y un futuro sustentable en países en vías de desarrollo.

Ahora, en países como la República Dominicana, donde existe la voluntad política correspondiente para lograr una disminución significativa del ritmo actual de la pérdida de la biodiversidad, más un fuerte interés en desarrollar una respuesta integrada para alcanzar una reducción mayor de la pobreza, se puede hacer una diferencia mayor. Ya que todo empieza con el interés de la gente en buscar soluciones a la problemática ambiental, de una manera constructiva y colectiva – ¡elementos con que se cuenta para enfrentar los muchos retos ambientales que se tiene por delante!