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Gestión de Conocimiento y Aprendizaje

Desde principios de los años noventa del siglo pasado, se reconoce que la gestión o el manejo del conocimiento (knowledge management, en inglés) es clave para el éxito de cualquier empresa, organización, programa o proyecto. Consiste de un enfoque estratégico de acciones basado en las teorías de organización, educación e investigación, que permitan a los individuos e instituciones identificar, desarrollar, adquirir, distribuir y adoptar ideas, conocimientos, habilidades, lecciones aprendidas, y experiencias para aumentar la probabilidad de éxito de las actividades a implementar.

Al iniciarse el nuevo milenio, organizaciones públicas y privadas han empezado a desarrollar estrategias institucionales, gubernamentales y empresariales basadas en la gestión del conocimiento. Incluye acciones estratégicas como la capacitación de personal en áreas como el manejo de sistemas, la administración de empresas, la gestión de bibliotecas reales y virtuales, la informática, la comunicación, la política, la salud pública, y la gestión social y ambiental. Tales entes desarrollan programas internos que se encargan de la gestión del conocimiento y del asociado proceso de aprendizaje, o contratan a empresas consultoras que se dedican al asesoramiento y entrenamiento de personas en el área de la gestión del conocimiento.

El aprendizaje organizacional es considerado uno de los elementos claves de la gestión del conocimiento, necesario para incrementar la productividad, la eficiencia, la eficacia, la innovación, el intercambio de información y conocimiento, el desarrollo de mejoras prácticas y el aprendizaje de lecciones del pasado – todo con el fin de evitar que se reinvente la rueda o simplemente pierda tiempo en aprender lo que ya se sabe.

Avances en la gestión del conocimiento ambiental

En nuestra “era del conocimiento” se reconoce que la principal ventaja competitiva para cualquier individuo, empresa u organización es una debida gestión del conocimiento. Al comienzo del siglo XXI, el desarrollo, la administración, y la distribución del conocimiento son elementos claves para el éxito de cualquier operación. Además, los avances tecnológicos como el desarrollo de sistemas de información digital permiten una gestión moderna del conocimiento en el mundo de hoy.

Incluso, la globalización, la tecnología y las redes sociales están transformando la manera como nos comunicamos y como manejamos la información y el conocimiento para nuestros fines diarios, anuales y a largo plazo. De hecho, el conocimiento es visto como un recurso ilimitado, ya que cada día crece nuestro entendimiento, aumenta la información que manejamos, y se incrementa la cantidad de conceptos y prácticas que aprendemos. El capital intelectual forma, efectivamente, la base fundamental del progreso de cualquier individuo o grupo de personas: una comunidad informada es una comunidad más exitosa. Tal capital intelectual abarca tres componentes: el capital humano (es decir, la gente y todo lo que ella sabe), el capital estructural (el conocimiento adquirido y manejado en una organización), y el capital relacional (el conjunto de conocimientos en una organización y la manera como se valora y se comunica entre los actores involucrados).

Durante los últimos diez años se ha avanzado muchísimo en el área de la gestión del conocimiento ambiental, sobre todo a nivel digital. Hay miles y miles de páginas en la red de Internet dedicados a temas ambientales, como los microorganismos, la deforestación, el uso de fertilizantes, la gestión de áreas protegidas, las enfermedades causadas por plagas, el cambio climático, el tratamiento de aguas residuales, los instrumentos políticos ambientales, la energía eólica, los recursos no renovables, los biocombustibles, etc.

A la vez, más organizaciones y empresas están desarrollando centros de documentación donde almacenan sus publicaciones impresas. Simultáneamente desarrollan sistemas de manejo de información para almacenar, administrar y distribuir sus datos digitales, la información asociada, y el conocimiento básico y avanzado, hacia los usuarios internos y externos. Como ya se mencionó, tales mecanismos de manejo e intercambio de información, ayudarán a mejorar las estrategias organizacionales y elevar el éxito de las acciones que se proponen en las áreas temáticas de interés, como la gestión ambiental, entre otras.

La Percepción y el Conocimiento Ambiental

Un ejemplo valioso de la gestión del conocimiento ambiental ha sido presentado por los expertos Lilia Susana Padilla y Ana María Luna, quienes estudiaron la percepción y el conocimiento ambiental en cuatro localidades representativas de la costa de Quintana Roo, México. A través de entrevistas con los pobladores de Cancún, Playa del Carmen, Tulúm y Chetumal, ellas caracterizaron la percepción ambiental y el nivel de conocimientos que tienen los pobladores sobre diversos aspectos ambientales. El estudio se hizo con el objetivo de entender la relación existente entre algunos elementos micro-sociales en el espacio económico del turismo, respecto al estado del medio ambiente en la costa de Quintana Roo. Tales elementos son considerados factores claves que influyen en las características objetivas del espacio geográfico de la zona. A través de este estudio se pudo detectar la existencia de percepciones diferentes según los patrones de interacción social de grupos de individuos, dados por el carácter de su actividad práctica socio-productiva, o de los servicios que realizan, e incluso por su nivel educacional. Los autores del estudio concluyen que el análisis de los resultados facilita la identificación de las necesidades en cuanto a la educación ambiental como proceso de aprendizaje, que oriente la participación de la población en la solución de problemas ambientales.

Otro ejemplo de la gestión del conocimiento que vale la pena mencionar en este contexto concierne la investigación realizada por las expertas internacionales Laura Barraza y Maria Paz Ceja-Adame. Ellas analizaron el conocimiento ambiental de los niños y su percepción sobre ‘naturaleza’ en algunas comunidades de México. Evaluaron el conocimiento ambiental, considerando dos aspectos fundamentales: cómo aprenden los niños sobre temas ambientales (familiaridad y comprensión de conceptos), y cuál es el nivel de conocimiento ambiental que ellos tienen, y por otro lado, la percepción hacia la naturaleza que tienen los niños de una comunidad rural, exitosa en su manejo forestal.

Barraza y Ceja-Adame reconocen claramente que en México, y particularmente en el campo, existe una deficiente calidad en la formación de las habilidades básicas del pensamiento y desarrollo del niño. Notan que, por lo general, la capacidad de observación, la capacidad de concentración y de atención, la capacidad creativa, la capacidad analítica para resolver problemas, sólo por mencionar algunos aspectos relevantes de la formación analítica, están ausentes en los programas de educación rural y muy distantes de la atención curricular. Por otro lado, indican los autores, la mitad de los niños de comunidades rurales abandonan la escuela antes de finalizar la educación primaria, lo que, en cierta medida, se debe a que los niños jóvenes representan una mayor utilidad a sus padres en la preparación de las tierras para los cultivos y la escuela la perciben como un lugar en el que no existe un sentido de utilidad inmediata para los niños, para sus familias y para las comunidades.

En su estudio estos científicos formularon varias conclusiones, claves para entender el nivel de conocimiento ambiental de los niños y su percepción sobre la ‘naturaleza’: a) los niños en general manifiestan una gran tendencia a percibir la naturaleza con elementos sencillos, específicamente afines con plantas y animales; b) la mención de elementos biológicos es mucho más descrita que los elementos físicos del entorno, de hecho, la combinación de ambos solamente se expresa cuando los niños describen paisajes; c) en la escuela pública la afectividad por la naturaleza se ve reflejada en una actitud positiva, específicamente de respeto, mostrando además un conocimiento de ciertas problemáticas ambientales y disposición para actuar ante éstas; d) los niños de 7 a 9 años de edad poseen una perspectiva limitada que refleja un pensamiento concreto y espontáneo, manejado bajo un sentido lógico, lo que explica el hecho de que en gran parte consideran elementos aislados de flora y fauna; e) los niños de entre 10 y 12 años de edad, pese a que aún, perciben elementos aislados del entorno natural, son quienes en mayor proporción suscriben una actitud de respeto hacia la naturaleza, conscientes de que en ella hay que actuar positivamente para no perjudicarla; f) en cuanto al conocimiento ambiental, por un lado reflejan el distanciamiento que existe entre los programas oficiales del currículo escolar mexicano, y las actividades de la comunidad; y, por último: g) la educación es sin duda el camino hacia el desarrollo y es indispensable proponer otras alternativas de enseñanza en el campo.

La Educación Ambiental

Con base en el estudio anterior se puede concluir que entre las más importantes estrategias de la gestión del conocimiento se encuentra la educación ambiental en las escuelas primarias. Para ello es clave el desarrollo del conocimiento ambiental que los docentes de educación primaria tienen y transmitan hacia los alumnos de las escuelas primarias. Ahora, con el fin de conocer la actitud y nivel de conocimiento ambiental del docente de educación primaria, los investigadores Gáleas Gálvez y Elsy Dineyda estudiaron el caso de las escuelas primarias y sus profesores en la ciudad de Ensenada, Baja California, México, en el año 2006. En este lugar existe una gama de problemas ambientales como la contaminación de mares y costas, el manejo y disposición inadecuada de los residuos sólidos, la contaminación del aire, y la sobre explotación de recursos marinos, que todos merecen la atención de la población local – una población informada, con conocimiento ambiental.

Gálvez y Dineyda utilizaron un enfoque social, etnográfico y educativo y emplearon una estructura constructivista que les permitió analizar los resultados obtenidos a través de múltiples instrumentos metodológicos como el análisis de contenido, la encuesta, las pruebas anteriores y posteriores, la entrevista, las notas de diario de campo y el control fotográfico. Los resultados del estudio demostraron un escaso conocimiento ambiental temático entre los maestros de la educación primaria en relación a los temas incluidos en el plan y programa de estudios de 1993, una actividad ambiental moderadamente activa, y un conocimiento ambiental medio, tantos en los maestros de escuelas públicas como privadas. A su vez, Gálvez y Dineyda comprobaron que la implementación de cursos-talleres sobre educación ambiental, que llevan un enfoque sistemático integral conjuntamente con el medio ambiente, logran crear una actividad proactiva y un conocimiento integrador del medio ambiente en sus participantes. Tal enfoque ayudará a elevar el nivel de percepción y mejorar la gestión de conocimiento, basado en los principios del aprendizaje colectivo. 

Iniciativa de Gestión del Conocimiento en RD

Recientemente, la Red de Cooperación Sur-Sur para Erradicar el Hambre y la Malnutrición en América Latina y El Caribe ha lanzado una iniciativa de gestión del conocimiento en la República Dominicana. La Red reconoce que la gestión del conocimiento es un instrumento estratégico que pretende maximizar el capital intelectual colectivo de una organización en un área temática para facilitar el alcance de objetivos y así lograr resultados. Además, señala que se también puede actuar como un catalizador que une los recursos humanos con los flujos de procesos de trabajo, utilizando para ello la tecnología del Internet para fomentar y facilitar el aprendizaje, el intercambio, y la creación constante de conocimientos.

La iniciativa de la Red en el país dominicano sirve como una herramienta efectiva para el alcance de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas (ODM) ya que facilitará la formación de alianzas estratégicas entre el gobierno, las ONG s y el sector privado a fin de que, mediante ellos, se pueda mejorar la coordinación y colaboración en el país.

A través de la Oficina de País de República Dominicana y desde el año 2007 se está apoyando el desarrollo de la iniciativa como una herramienta para la reducción de la desnutrición, utilizable entre tomadores de decisión a nivel de país. Con este enfoque se trata de asegurar la recolección de información relevante y consistente que fortalezca el uso continuo de redes y portales, como también la interacción dinámica entre actores relevantes. Hasta la fecha se han realizado reuniones y entrevistas personales de acercamiento y promoción de la iniciativa de gestión del conocimiento con organizaciones priorizadas, al igual que otras como universidades, y organizaciones trabajando en el área del Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH).

Desde el comienzo de la iniciativa se ha logrado el desarrollo de un inventario institucional y de una base de datos de organizaciones que podrían aportar de una u otra manera a la iniciativa de gestión del conocimiento. Estas fueron divididas en las siguientes categorías: gobierno, sociedad civil, cooperación internacional (Naciones Unidas y donantes), académicos (centros de investigación y universidades) y empresas. Este importante inventario pudo ser realizado con base en la información recibida por parte de individuos expertos y organizaciones temáticas, además de información relevante de publicaciones, guías, manuales, e informes, entre otros. Se espera que los datos recopilados ayudarán, mediante una eficiente y efectiva gestión del conocimiento, erradicar el hambre y la malnutrición en la República Dominicana. Ya que un adecuado manejo del conocimiento podría hacer la diferencia a largo plazo.