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Especies Migratorias

En el mundo hay muchas especies que migran periódicamente entre diferentes hábitats en ciclos regulares. Son especies que tienen poblaciones que regularmente y de manera previsible recorren largas distancias a través de los países y continentes. Se oponen a las especies residentes que no migran dentro o entre ecosistemas, países o continentes, y se alimentan y reproducen localmente. En contraste, las especies migratorias viajan anualmente en búsqueda de condiciones óptimas para la alimentación y la reproducción en períodos de escasez, de sequía y de frío. El reconocido Registro Mundial de Especies Migratorias calcula que hay más de 5,000 especies que se trasladan estacionalmente entre diferentes sitios geográficos para mejorar sus posibilidades de una alimentación sana y reproducción exitosa, y de esta manera asegurar su supervivencia.

Hay varios tipos de migración de especies: migraciones latitudinales (de norte a sur y de sur a norte), longitudinales (de oeste a este y de este a oeste), altitudinales (de tierras altas a regiones bajas y viceversa), y combinaciones de ellas. Las migraciones ocurren a través de bosques –o fragmentos de los mismos–, en ríos y lagos, y en el aire. Hay especies que migran tan solo unos cientos de metros al año, como es el caso de algunos insectos, mientras que otras recorren el mundo, como es el caso de algunas aves acuáticas y costeras que migran desde las zonas árcticas hasta Tierra del Fuego en el sur de Argentina. Un ejemplo de la migración longitudinal, es la migración intratropical en donde las especies migran dentro de la zona tropical de un continente, de un país o de un hábitat a otro.

Algunos de los grupos taxonómicos migratorios más conocidos los conforman los insectos (por ejemplo, la mariposa monarca en México), las aves costeras y los murciélagos en el ambiente aéreo, los mamíferos herbívoros de las grandes sabanas africanas en la tierra, y en el ámbito acuático las ballenas, las tortugas marinas y los peces marinos y dulceacuícolas. Cada vez más, la ciencia aplica modernas técnicas para conocer las rutas migratorias de tales especies. Por ejemplo, el uso de radio-collares (transmisores) y de seguimiento por medio de los satélites son algunas de las tecnologías más novedosas con las cuales se pretende descifrar el comportamiento migratorio de especies como aves, peces, tortugas, ballenas, felinos y murciélagos.

Servicios ambientales

Un gran número de especies migratorias juegan papeles claves en los procesos ecológicos naturales y a la vez brindan importantes servicios ecosistémicos a los seres humanos.  Entre ellos se incluye a la polinización de flores de cultivos, la depredación de especies que causan plagas, la dispersión de semillas, etc. Además, su gran abundancia a nivel local significa una importante fuente de alimento para las especies no migratorias que  habitan localmente en aquellos lugares por donde pasan las migratorias. El ciclo de vida de estas especies residentes muchas veces depende de la presencia estacional de especies migratorias que les sirve de alimento, o preparan el terreno como en el caso de los gansos de zonas templadas que muchas veces tienen un gran impacto sobre los ecosistemas locales cuando pasan por ellos.

Amenazas

Muchas especies migratorias se encuentran actualmente amenazadas por el ser humano y sus acciones no sostenibles. Sabiendo que las especies migratorias dependen de una serie de hábitats para poder cumplir con sus necesidades durante su viaje por la ruta migratoria, son muy vulnerables a la pérdida y reducción de esos hábitats. Factores como los cambios en el uso de la tierra, la alteración de hábitats, la fragmentación de los bosques, efectos de catástrofes naturales, el desarrollo costero y rural, la contaminación de agua, aire y suelo, la caza y captura indiscriminada, y el actual cambio climático cada vez más amenazan a las poblaciones de las especies migratorias. Recientemente, se está también reconociendo el efecto negativo que tienen los cables de transmisión de electricidad, algunas técnicas de pesca marina, y las turbinas de energía eólica sobre las poblaciones de especies migratorias, sobre todo aves y peces.

Como consecuencia, actualmente muchas especies migratorias se encuentran gravemente amenazadas, o ya están en peligro de extinción. Esto es especialmente el caso para aquellas que durante su migración hacen uso de humedales como los lagos, las lagunas y los esteros. Muchas veces estos han sido destruidos con una velocidad alarmante. Por ejemplo, en varias partes del Trópico Americano, los manglares han desaparacido en favor de granjas camaroneras, entre otros usos, causando dificultades para las aves migratorias que dependen de estos hábitats durante sus ciclos de migración. De la misma manera, especies migratorias marinas han sufrido de la contaminación de los mares, del desarrollo costero y de la sobrepesca. Ejemplos son las tortugas marinas que no encuentran playas para anidar y sufren de la pesca de líneas extensas y redes de arrastre. También las ballenas y las focas se ven perjudicadas por la caza indiscriminada o por nadar en aguas contaminadas.

Cambio Climático

Cada vez más se empieza a reconocer que el cambio climático afecta de manera drástica a las aves migratorias que vuelan antes y durante el invierno boreal en el hemisferio norte hacia los Trópicos. En efecto, los efectos del cambio climático ya se están comenzando a sentir con la llegada de estas aves a latitudes menores. Sin embargo, apenas se inicia el análisis para saber en qué grado ocurre y cómo responden las aves a este cambio. Junto a esto tenemos otras amenazas como el cambio de uso de la tierra, la pérdida de hábitats, la contaminación del ambiente, el calentamiento global y los cambios en la distribución de lluvias que tienen también efectos severos sobre las poblaciones de aves migratorias. Varios estudios reportan que hay aves que se mueren por la desaparición de los hábitats en los cuales se alimentan cuando van en ruta hacia los lugares donde pasarán el invierno templado. Otras aves, sin embargo, se adaptan a las nuevas condiciones y cambian de alimento, o incluso modifican su ruta migratoria, incorporando áreas y hábitats que anteriormente no fueron parte de su itinerario. Sin embargo, en la actualidad todavía se sabe muy poco acerca de los patrones que se están dando y de los escenarios que pronto se convertirán en realidad. Se requiere de un mayor esfuerzo en investigación científica para poder conocer la magnitud de los efectos del cambio climático en las aves migratorias, y para entender cómo reaccionan las grandes manadas de aves frente a esos cambios, además cómo el ser humano puede actuar para asegurar la supervivencia de las mismas a largo plazo en un mundo cambiante.

En vista de que muchas de las especies migratorias se desplazan entre dos o más países, es clave la colaboración en al ámbito político, legal e institucional entre naciones para garantizar que estas especies –muchas veces de interés económico, turístico, agrícola, cultural, y espiritual– puedan sobrevivir en poblaciones saludables y seguir conectando los ecosistemas de diferentes países y regiones. Por esta razón, el 23 de junio de 1979 los países de las Naciones Unidas adoptaron en Bonn, Alemania, la recién redactada Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS). Esta Convención –también conocida como la Convención de Bonn– fue auspiciada por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y entró en vigor el 1 de noviembre de 1983. El actual órgano encargado de la toma de decisiones en el seno de la CMS es la Conferencia de las Partes (COP), cuyas partes –los países firmantes– se reúnen cada tres años.

Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS)-- Convención de Bonn

Los objetivos de la Convención de Bonn son: conservar aquellas especies de la fauna silvestre, que migran entre fronteras nacionales, mediante: a) el desarrollo y la implementación de acuerdos cooperativos; b) la prohibición de la extracción de especies amenazadas; c) la conservación de los hábitats; y, d) el control de otros factores adversos. Además, la Convención trata de promover la cooperación e investigación para beneficiar a dichas especies. Algunas de las acciones que actualmente se está tomando dentro del marco de este acuerdo internacional son: i) incluir a todos los países en las rutas migratorias de cada especie; ii) ejecutar investigaciones acerca del estado y las migraciones de cada especie, revisándolas periódicamente; iii) conservar, restaurar, y reconstruir hábitats en las rutas migratorias; iv) controlar y prevenir actividades humanas dañinas, como la introducción de especies exóticas en hábitats sensitivos; y, v) mantener la difusión de información y el aumento de la conciencia pública en estos temas.

Según el PNUMA, hasta la fecha, más de 100 países han firmado un total de once acuerdos vinculantes para proteger a diversas especies incluyendo las focas de los mares del norte de Europa, cetáceos del Mediterráneo Norte y del Mar Negro, murciélagos europeos, aves acuáticas en África, Europa y Asia, tortugas marinas asiáticas, y muchas otras especies más. Aunque se maneja mucho conocimiento acerca de las  migraciones de aves, dado que existen muchas iniciativas de monitoreo, falta mucho por conocer acerca de las migraciones de ciertos grupos de vertebrados, peces e insectos. Por ejemplo, se ha comprobado la existencia de grandes vacíos de conocimiento sobre antílopes asiáticos, murciélagos, algunas ballenas, y determinadas especies de peces migratorios de sistemas de agua dulce en el Trópico. Por lo anterior, es necesario que los diferentes países cooperen en la investigación científica sobre los recursos naturales en zonas frecuentadas por determinadas especies migratorias que visitan tales países durante sus ciclos anuales.

Como bien lo dice el PNUMA, el futuro de estas y otras especies migratorias depende de la superación de los actuales desafíos y la mitigación de las amenazas mencionadas. La cooperación entre los miembros firmantes de la CMS, y entre la CMS y otras convenciones sobre la biodiversidad, será fundamental para lograr el establecimiento de una protección adecuada y duradera.

En cuanto a las Américas, se desarrolló la Iniciativa de Especies Migratorias del Hemisferio Occidental (WHMSI) en Chile en el 2003. Esta iniciativa tiene como fin el fortalecimiento del compromiso y de las alianzas público-privadas a niveles regionales, nacionales y locales, como mecanismos de conservación. De esta manera se pretende contribuir de manera conjunta a la conservación de las especies migratorias americanas, los hábitats que utilizan en los diferentes países del hemisferio occidental (el continente americano), las rutas migratorias y los múltiples beneficios que estas brindan a la sociedad.

Especies migratorias ‘dominicanas’

Ahora, en la República Dominicana hay muchos hábitats que son considerados críticos para las especies migratorias que pasan por la isla de La Española. Las especies migratorias ‘dominicanas’ incluyen a murciélagos, aves, ballenas, tortugas marinas y peces como los túnidos (atunes). Murciélagos de la familia Molossidae (Tadarida brasiliensis) migran desde Suramérica (Argentina, Uruguay) hasta las Antillas Mayores en el Caribe, incluyendo a la República Dominicana. La ballena azul (Balaenoptera musculus) es una de las ballenas que visitan la isla cada año. Luego, las tortugas migratorias dominicanas incluyen a la tortuga verde (Chelonia mydas), la tortuga carey (Eretmochelys imbricata), el caguamo (Caretta caretta) y el tinglar (Dermochelys coriacea). En tiempos recientes se ha podido constatar que todas estas especies sufren por los cambios en el uso de la tierra, la contaminación ambiental, la pesca, y el desarrollo costero turístico.

El grupo de especies migratorias más conspicuo en la República Dominicana lo forman las aves acuáticas. De hecho, en muchas áreas de la República, inclusive en zonas urbanas de Santo Domingo, se han observado grandes manadas de aves migratorias. Algunos estudios reportan hasta más de diez especies de aves migratorias para la ciudad capital, incluyendo a la pequeña Candelita (Setophaga ruticilla), especie insectívora proveniente de Norteamérica. Ejemplos de otras aves migratorias son el charrán rosado (Sterna dougallii) y el charrán ártico (Sterna paradisaea), ambas especies acuáticas costeras. Actualmente se conocen por lo menos 47 especies de aves migratorias que pasan anualmente por el Parque Nacional Jaragua. De la misma manera se han reportado dos especies de aves migratorias para el Parque Nacional Sierra del Bahoruco.

Refugio de Vida Silvestre Laguna Cabral o Rincón

Un conteo de aves migratorias realizada por voluntarios reveló la importancia del humedal del Refugio de Vida Silvestre Laguna Cabral, para la migración de invernada de aves hacia la República Dominicana. Hasta el día de hoy en este humedal se han identificado por lo menos 117 especies de aves, de las cuales 46 especies son migratorias, incluyendo un gran número de anátidos (patos). Un comité especializado de voluntarios y voluntarias  realizo hace unos años en la Laguna Cabral, varios censos de un total de seis especies de patos, utilizando lanchas y el método de transectos. Las cantidades máximas de patos observados fluctuaron entre veinte y dos mil quinientos, y ciento quince mil setecientos individuos. Con base en estos resultados se decidió desarrollar un plan de manejo para la conservación de esta laguna, favoreciendo la estadía de estos patos migratorios, entre otras aves. También se está programando la creación de capacidad en cuanto al personal de vigilancia de este humedal de tanto valor para la conservación dominicana. Además, se incluyó la Laguna Cabral en la lista de Áreas de Importancia para la Conservación de las Aves debido a su importancia para las aves migratorias a nivel hemisférico.