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Ecoturismo

Los expertos coinciden en que el turismo ecológico o ecoturismo que nació en la década de los ochentas es una excelente manera para fomentar la preservación del medioambiente y promocionar la sostenibilidad ambiental mientras que se busca la recreación y el turismo a través de los viajes hacia la naturaleza. Es un tipo de turismo responsable que aprecia el medioambiente, trata de contribuir a su conservación, y mejora el bienestar de las poblaciones locales.
Existen cada vez más empresas y cooperativas que se dedican parcial o totalmente al ecoturismo. Muchas se especializan en ofrecer viajes ecológicos a países que tienen una gran naturaleza, hábitats espectaculares y una vida silvestre fenomenal. Esto ha resultado en que el mercado turístico más dinámico a nivel mundial es, de fijo, el ecoturismo. En la actualidad, el sector ecoturístico es en efecto uno de los sectores económicos más rentables y de mayor crecimiento en un gran número de países en desarrollo como Costa Rica, Ecuador, Kenia, Madagascar y Nepal. Estas naciones ofrecen una variada gama de opciones para los llamados ecoturistas –viajeros conscientes de la necesidad de la preservación ambiental – que visitan su territorio nacional.

Principios Generales del Ecoturismo

Durante la última década se han ido definiendo un total de siete principios generales con los cuales un viajero o empresa debe cumplir para que se pueda calificar como ‘ecoturista’ o ‘empresa ecoturística’, respectivamente: i) minimizar los impactos negativos, para el ambiente y para la comunidad, que genera la actividad; ii) construir respeto y conciencia ambiental y cultural; iii) proporcionar experiencias positivas tanto para los visitantes como para los anfitriones; iv) proporcionar beneficios financieros directos para la conservación; v) fortalecer la participación de la comunidad local en la toma de decisiones; vi) crear sensibilidad hacia el clima político, ambiental y social de los países anfitriones; y, vii) apoyar los derechos humanos universales y las leyes laborales.

Cumbre Mundial de Ecoturismo

A principios del nuevo milenio, las Naciones Unidas designaron 2002 como Año Internacional del Ecoturismo. En el mes de mayo de ese mismo año se celebró la Cumbre Mundial de Ecoturismo en la ciudad de Quebec, Canadá, bajo el auspicio del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Mundial del Turismo (OMT). Los temas que fueron tratados dentro del marco de esta importante cumbre fueron: a) la política y planificación del ecoturismo a escala local, nacional e internacional; b) la integración de políticas en planes de desarrollo sostenible; c) la planificación territorial; d) el uso de parques naturales y áreas protegidas; e) el equilibrio entre desarrollo y conservación; f) la financiación del ecoturismo; g) el desarrollo de recursos humanos; h) la reglamentación del ecoturismo; i) el desarrollo de productos, mercadeo y promoción, mediante la creación de productos sostenibles, cooperación de múltiples agentes, educación ambiental, y las relaciones de cooperación entre los sectores público y privado; y, por último, j) la supervisión de los costos y beneficios con la contribución a la conservación medioambiental, efectos potenciales, adopción de medidas preventivas, integración en la supervisión y evaluación, necesidades de investigación y sistemas de gestión.

La conferencia de Quebec reunió a más de un millar de participantes de 132 países, procedentes de los sectores público, privado y no gubernamental. Las discusiones se enfocaron en sustentar el ecoturismo desde la perspectiva ambiental, sociocultural y económica, y con base en la participación y atribución de competencias de las comunidades locales, y la gestión y supervisión de las actividades y la distribución equitativa de los beneficios reportados. El resultado principal fue la Declaración de Quebec sobre el Ecoturismo, que reconoce la necesidad de aplicar los principios del desarrollo sostenible al turismo y el papel ejemplar del ecoturismo en la generación de beneficios económicos, sociales y medioambientales.

Declaración de Oslo

Después, en el año 2007, en celebración del quinto aniversario del Año Internacional del Ecoturismo, la Sociedad Internacional de Ecoturismo (TIES) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), convocaron la Conferencia Mundial del Ecoturismo, que se realizó en Oslo, Noruega. Fue atendida por algunos 450 participantes procedentes de más de 70 países distintos. Con el fin de enmarcar los resultados y las recomendaciones que surgieron en el seno de la conferencia, TIES se dio a la tarea de desarrollar la llamada Declaración de Oslo sobre el Ecoturismo, cuyo objetivo fue explicar lo acontecido durante la actividad y precisar los compromisos de la comunidad mundial del ecoturismo en cuanto al mejoramiento de las prácticas sostenibles. Es una herramienta para las personas relacionadas con el ecoturismo, tanto del sector público como el privado. Permite determinar el estado actual de la comunidad mundial del ecoturismo, evaluar sus retos actuales y establecer los objetivos y referencias necesarios para el futuro. Según la especialista Leticia Georges de la TIES, esta Conferencia fue un considerable paso hacia adelante en los esfuerzos de la comunidad mundial del ecoturismo, y ayudó a fortalecer su importancia e integrar la sostenibilidad en todos los sectores de la industria del turismo.

Efectivamente, la Declaración de Oslo sirvió de resumen de lo que fue establecido durante la Conferencia celebrada en Noruega, 2007. Desde entonces, se ha convertido en una herramienta práctica para los que quieren mejorar sus prácticas sostenibles y los que desean aprender más sobre el ecoturismo y sus desafíos. La Sociedad TIES ha desarrollado varias recomendaciones en cuatro áreas principales, basándose en los resultados de las reuniones y de los talleres de discusión que se efectuaron durante la conferencia: el desarrollo local sostenible; la conservación; la educación y la comunicación; y finalmente, los ejes críticos del ecoturismo.

Específicamente, las recomendaciones principales de la Conferencia celebrada en Oslo fueron las siguientes: i) reconocer el papel esencial que tiene el ecoturismo en el desarrollo sostenible local; ii) maximizar el potencial de un ecoturismo bien gestionado, como ventaja económica para la protección del patrimonio tangible e intangible natural y cultural; iii) apoyar la viabilidad y el rendimiento de las empresas ecoturísticas y sus actividades a través de políticas eficaces de mercadeo, educación y formación; y, iv) atender ejes críticos que el ecoturismo debe enfrentar para fortalecer su sostenibilidad.

En la práctica, ya existen varios casos interesantes de ecoturismo que se han ido desarrollando en Latinoamérica y el Caribe desde la década de los ochentas del siglo pasado. Tal vez, los casos más conocidos son los de las Islas Galápagos en el Ecuador y la Reserva Biológica Privada de Bosque Nuboso de Monteverde en Costa Rica.

Ecoturismo en Latinoamérica: Islas Galápagos 

Las Islas Galápagos se encuentran a más de mil kilómetros de la costa de Ecuador, en Sudamérica. Están conformadas por 13 islas mayores, 6 islas pequeñas y alrededor de 107 islotes. Constituyen un archipiélago en el Océano Pacífico de magnánimas atributos naturales, los cuales sorprenden y encantan a todo visitante que llega a estas tierras. La actual Reserva Marina incluye unos 110,000 km2 de hábitat natural. Allí vive un sinnúmero de animales vistosos como ballenas, delfines, leones marinos, tortugas gigantes, lagartijas de lava, cangrejos, pinzones de Darwin, gaviotas, albatros, fragatas, piqueros patas azules y patas rojas, el cormorán no volador y la única especie de pingüinos que vive en aguas tropicales. Con una fauna tan rica, endémica y espectacular, estas islas oceánicas ofrecen al ecoturista una oportunidad única de disfrutar de la vida silvestre en su estado natural. Permite al viajero estar cerca de tan fascinante mundo natural.

De acuerdo con censos poblacionales, actualmente las Islas Galápagos son habitadas por unas 16 mil personas, de las cuales aproximadamente un tercio son nativos y el resto emigrantes principalmente del Ecuador continental. A la vez son visitados anualmente por unos 60 mil viajeros – tres a cuatro veces mayor al número de habitantes locales. Según un reciente estudio ejecutado por el INCAE, una escuela de negocios en América Latina con sedes en Costa Rica y Nicaragua, la creciente ocupación y visitación humana trae consigo a las islas una serie de problemas económicos, sociales y ambientales que merecen nuestra particular atención. En primer lugar está la importación de insumos y bienes, ya que la agricultura local solo abastece alrededor del 30% de las necesidades alimenticias de la población local y visitante en las islas. A la vez, la pesca presenta problemas de sobreexplotación, lo que pone en peligro su sostenibilidad futura, dada su importancia como fuente de empleo para casi la cuarta parte de las familias residentes. Dice el estudio que también persisten problemas migratorios que aumentan el estrés sobre los servicios básicos tales como salud, educación, agua potable y energía. Simultáneamente crecen los problemas de uso y trasiego de drogas.
En cuanto a la problemática ambiental de las Islas Galápagos, se reconoce la presencia de amenazas a la biodiversidad, incluyendo la mencionada sobrepesca, la contaminación de mantos acuíferos, la invasión de especies no nativas (por ejemplo, las ratas), el uso insostenible del suelo, el manejo inadecuado de los desechos y la basura, y el manejo inapropiado de hidrocarburos para el transporte y la generación de la electricidad. Ahora, es esencial que se desarrollen planes integrados para abatir todas estas amenazas que resultan de un ecoturismo no sostenible, para que se pueda implementar un tipo de turismo realmente ‘verde y azul’, que respete la limitada capacidad de carga en un ambiente tan frágil que forman las Islas Galápagos.

Ecoturismo en Latinoamérica: Costa Rica

La Reserva Monteverde en Costa Rica presenta otro caso de ecoturismo tropical. Es una reserva privada, propiedad del Centro Científico Tropical, una organización no gubernamental científica fundada en 1962. Contiene un místico bosque nuboso, espectacularmente esculpido por el viento en los cerros expuestos. Gracias a su variada diversidad es uno de los sitios turísticos más visitado en el país centroamericano. Allí se encuentran colibríes, quetzales, monos, perezosos, ardillas y plantas como orquídeas, bromélias, helechos y musgos. También hay varias especies de ranas, algunas de las cuales se encuentran en vías de extinción o ya han sido declaradas extintas como es el caso del sapo dorado. Este anfibio desapareció a finales de los ochentas, aparentemente como resultado de una enfermedad en su piel causado por un hongo. Se cree que la creciente abundancia de ese hongo está relacionada con el cambio climático.
La región de Monteverde es conocida mundialmente por sus grandes esfuerzos en pro de la conservación. Desde principios de la década de los noventas la comunidad local se ha esforzado para controlar y manejar el turismo en la zona, para que se convirtiera en un turismo ecológicamente más sostenible. Uno de sus principales programas estratégicos es el Programa de Certificación para la Sostenibilidad Turística mediante el cual se otorga certificaciones a los hoteles de la zona. Otro programa concierna la atención y el manejo de visitantes, y tiene como objetivo: i) facilitar al visitante espacios físicos para el desarrollo de actividades recreativas y de turismo, compatibles con los objetivos de conservación de la Reserva; ii) incentivar al visitante para que adquiera conocimientos acerca de los recursos protegidos en la Reserva; y iii) fortalecer las áreas de uso público como medio para alcanzar los objetivos de creación de la Reserva.

Ecoturismo en RD

Ahora, según varios expertos, igual como Ecuador y Costa Rica, la República Dominicana también cuenta con un gran potencial ecoturístico. Varios lugares bellísimos se prestan para el desarrollo de un ecoturismo verdaderamente sostenible: a) la zona del Lago Enriquillo, el lago hipersalino más grande de las Antillas; b) el bosque de pino occidental en suelos calcáreos en la Sierra de Bahoruco; c) el altiplano más alto de las Antillas, el Valle Nuevo, localizado a 2200 metros, y única zona donde existe vegetación del tipo montano alto; d) el salto caribeño de agua de mayor altura en la caída libre, la de Aguas Blancas de Constanza, que tiene dos cascadas de más de 80 metros; e) las muchas cavernas de la isla, incluyendo la cueva de José María del Parque Nacional del Este que contiene la mayor cantidad de pictografías en la región del Caribe; f) el valle intermontano a mayor altura en las Antillas, el Bao, a unos 1800 metros de altitud.

Un ejemplo interesante del actual ecoturismo dominicano se encuentra en la zona de la Bahía de Samaná donde las actividades turísticas se enfocan en la visitación del Parque Nacional los Haitises y el Salto El Limón, y la observación de las ballenas jorobadas. Particularmente, el majestuoso espectáculo que ofrecen estas ballenas jorobadas que buscan las cálidas aguas del santuario en la Bahía de Samaná en la temporada de apareamiento, es muy apreciado por los ecoturistas.

Se espera que el diseño de esquemas sostenibles del ecoturismo dominicano con base en los principios de las mencionadas declaraciones de Quebec y Oslo, y su subsiguiente implementación exitosa con la activa participación de la población local, contribuirá a que el ecoturismo en zonas como la de Samaná sean totalmente sostenibles, fomentando tanto el bienestar humano como la conservación de la biodiversidad de La Española.