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Conservación y Pobreza

A principios del Siglo XXI la pobreza sigue siendo una de las preocupaciones más grandes de la humanidad a nivel mundial. La pobreza como tal ha sido definida hace unos treinta años por el Banco Mundial como “una condición de vida caracterizada por la desnutrición, analfabetismo y enfermedad a niveles que están por debajo de cualquier definición razonable de decencia humana”.

La reducción de la pobreza es tal vez el imperativo internacional más urgente del nuevo milenio. Es un hecho que gran parte de la población humana sigue sufriendo de pobreza extrema sin tener a mano soluciones inmediatas. El Banco Mundial estima que un total de 1.2 mil millones de habitantes de nuestro planeta vive con menos de 1 dólar estadounidense por día.

Como bien lo dice el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) la pobreza es un problema complejo y multidimensional que se proyecta en muchos aspectos de la sociedad. Aunque la solución no es simple, es clave que todos los países se conecten y luchen por un fin común: erradicar la pobreza. En ese sentido es vital que se vislumbre la ejecución de un proceso complejo donde intervengan diversas variables, desde los aspectos económicos y sociales (creación de empleos, mejora de la productividad, etc.) hasta los aspectos culturales (respeto a los derechos humanos) para que todos los seres humanos puedan poseer un nivel de vida digno.

Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM)

Respondiendo a la necesidad de tomar acción, el mundo está reconociendo que una de las opciones para aliviar esta pobreza extrema está en la conservación de la biodiversidad. Por ejemplo, durante la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) celebró en Johannesburgo en el 2002, se adoptó como uno de los componentes claves de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), la meta de lograr para el 2010 una disminución significativa del ritmo actual de pérdida de la biodiversidad. Esta meta se relaciona con el primer ODM que incluye la meta de “reducir a la mitad el número de personas que viven en la pobreza extrema” (es decir, con un ingreso menor a un dólar por día). Este hecho, confirmado nuevamente durante la Cumbre Mundial de la ONU de 2005, fue visto como una contribución a la reducción de la pobreza, para el beneficio de toda la vida sobre la Tierra. De la misma manera los principales convenios mundiales en el área ambiental han adoptado una gran gama de compromisos conectando la reducción de la pobreza con la conservación de la biodiversidad.

Organizaciones conservacionistas como la Union Mundial para la Conservación (UICN), basada en Suiza, argumentan que no debería haber inequidad para las comunidades, a la hora de asumir los costos por la conservación y el desarrollo. Aclaran que cuando se corre el riesgo de que las actividades de conservación empeoren la situación de la población pobre, las razones éticas y prácticas permiten enfrentar con justicia social estas acciones. Además, consideran que es clave encontrar los mecanismos económicos, socialmente viables, para asegurar el trabajo armonioso entre conservación y desarrollo, con el fin de lograr un futuro sustentable.

Actualmente, la UICN, entre otras organizaciones internacionales y nacionales, promueve la importancia del combate a la pobreza a través de la conservación. De la misma manera opinan que es esencial que las organizaciones gubernamentales y no-gubernamentales que se dedican a la lucha contra la pobreza, prioricen en sus agendas la relación entre el desarrollo y la conservación de la biodiversidad. Inclusive, y como fue claramente reconocido por la UICN durante su congreso mundial en Barcelona en el 2008, cuando las políticas y actividades de conservación afecten a las personas a nivel local, dichas políticas y actividades deben esforzarse por contribuir a la reducción de la pobreza y, como mínimo, no hacer daño.

Relación entre la pobreza y la conservación

Expertos de renombre mundial como Dilys Roe y Joanna Elliott han analizado en detalle la relación entre la pobreza y la conservación. Estipulan como vínculos positivos la contribución que las actividades de conservación pueden hacer para reducir la pobreza, tanto a nivel local como nacional. También evalúan la contribución que las actividades para reducir la pobreza pueden hacer a la conservación. En cuanto al primer grupo de actividades –las de conservación que ayudan a aliviar la pobreza– mencionan a: (i)  las oportunidades de generar ingresos (trabajos, comercio, empresas); (ii) las redes sociales de seguridad para los más pobres que no están en capacidad de participar en la generación de ingresos; (iii) el mejoramiento del acceso a los recursos naturales (para la alimentación, la salud y la vivienda); (iii) el mantenimiento de los derechos tradicionales y valores culturales; (iv) los servicios de los ecosistemas (aire y agua limpios, suelos fértiles); y en ocasiones, (v) la comercialización de estos, atrayendo inversiones internacionales en conservación. Ejemplos de actividades que pretenden aliviar la pobreza y que a la vez benefician la conservación, son: (i) la reducción de la dependencia directa sobre los recursos naturales para la subsistencia; (ii) la urbanización, que reduce la presión sobre los recursos rurales; (iii) los incentivos proporcionados para la conservación de especies útiles tales (plantas medicinales, cultivos de alimentos); y (iv) la creación de una base económica para la inversión del sector privado en bienes ambientales, incluyendo la conservación.

Según Roe y Elliot, la pérdida de la biodiversidad tiene consecuencias cruciales para el logro de los objetivos de reducción de la pobreza y vice versa. Citan un análisis reciente de la Alianza sobre la Pobreza y el Medio Ambiente (Poverty Environmental Partnership PEP), que encontró que el capital ambiental constituye el 26 % de la riqueza de los países de bajos ingresos. Basándose en uno de los últimos reportes sobre los Recursos Mundiales de 2005, enfatizan a la vez el papel que pueden jugar los ecosistemas como trampolín para salir de la pobreza.

Y como dicen Roe y Elliot, para poder entender las interconexiones entre la biodiversidad y la pobreza, debemos analizar: (i) cómo los pobres afectan y son afectados por la disponibilidad o pérdida de biodiversidad; (ii) cuál es el impacto que las actividades de conservación pueden tener sobre los pobres a nivel local y el papel que éstos pueden jugar en apoyar las actividades de conservación; y (iii) cuál es la contribución que la biodiversidad puede hacer a los esfuerzos de reducción de la pobreza.

Luego, en cuanto a la economía dominicana, y según el Informe Nacional de Desarrollo Humano para la República Dominicana, desarrollada en el 2005 por el PNUD, el país se ha insertado en la economía mundial conociendo tasas de crecimiento económico promedio anual en los últimos años por encima del 5%. De hecho, la República Dominicana está entre las diez economías más grandes de América Latina y el Caribe. Sin embargo, este Informe Nacional también dice que la causa principal de la pobreza dominicana y del bajo desarrollo humano relativo al inicio del nuevo milenio es el escaso compromiso con el progreso colectivo del liderazgo nacional y empresarial durante las últimas décadas y la ausencia de un verdadero pacto social y de empoderamiento de los sectores mayoritarios de la sociedad dominicana.

Niveles de Pobreza en la República Dominicana

De acuerdo a la PNUD, esto ha resultado en que 1.5 millones de dominicanos cayeron en la pobreza a causa de la crisis financiera desatada entre los años 2003 y 2004. De estos, alrededor de 670 mil cayeron en pobreza extrema. Datos adicionales del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) reportaban que hacia fines de 2004, un total de 43 de cada cien dominicanos eran pobres y de éstos 16 se encontraban viviendo en situación de pobreza extrema. Luego, a partir de finales de 2004, comienza un proceso de crecimiento económico y estabilidad que se tradujo en una reducción de la población pobre. En efecto, casi 500,000 de dominicanos (7% de la población) salió de la pobreza moderada y alrededor de 233,000 personas (3% de la población) salieron de la pobreza extrema en ese periodo. Unos años después, en el año 2007, todavía un 25.1% de la población estaba por debajo del nivel de pobreza.

A partir del 2007 la Unidad de Reducción de la Pobreza de la PNUD, en consenso con el gobierno dominicano y organismos e instituciones asociadas, elaboraron documentos estratégicos que establecen el alcance de las acciones en la República Dominicana. Estos se basan en tres grandes ejes prioritarios: (i) crecimiento y desarrollo con equidad, (ii) servicios sociales de calidad para todos, y (iii) gobernabilidad democrática. El primer eje se enfoca en contribuir al desarrollo de un nuevo modelo de desarrollo económico, social e institucional que es incluyente, sostenible y descentralizado, que prevé el aumento en la inversión social y creación de empleo digno, así como una mayor eficiencia en el uso de los recursos a favor del logro de los ODM. El segundo eje tiene como fin apoyar acciones dirigidas a mejorar la calidad y gestión de los servicios sociales, e incrementar el acceso y utilización de los mismos, fomentando la sostenibilidad, la protección y la promoción de los derechos humanos. El tercer eje pretende contribuir al fortalecimiento del Estado, a nivel central y local, con una mayor eficiencia, equidad y transparencia en la gestión. Particularmente el primer eje trata de integrar el desarrollo económico dominicano con la reducción de la pobreza y la conservación del ambiente, al enfocarse en un modelo que busca ser sostenible, es decir, que se desarrolle en armonía con el ambiente.

Relación entre Pobreza y Desarrollo en RD

Ahora bien, para poder erradicar los mencionados niveles de pobreza en la República Dominicana, es vital que primero se analice y se comprenda bien las relaciones entre la pobreza, el desarrollo humano y la biodiversidad en el país isleño, de acuerdo a lo anteriormente sugerido por Roe y Elliot. Por esta razón, María Karina Cabrera y colegas evaluaron recientemente elementos de la pobreza vinculados con el desarrollo en la República Dominicana. Analizaron factores como el analfabetismo, el desempleo, la desnutrición, la falta de servicios básicos, la condición sanitaria deplorable, la mortalidad infantil y la emigración. Reportaron que en la República el índice de pobreza ha alcanzado niveles extremos. De acuerdo a Cabrera y colegas, el nivel de la salud y la tasa de mortalidad infantil han sido alarmantes, históricamente. Por ejemplo, en el 2003, un 20% de niños con SIDA fue abandonado en centros públicos a causa de la irresponsabilidad de la sociedad. De la misma manera, el desempleo generalizado en muchos sectores de la sociedad, ha dado lugar a la emigración incesante en busca de nuevas oportunidades en otros lados.

Afortunadamente, Cabrera y coautores mencionan que ante esta problemática, todos los sectores gubernamentales, empresariales y constitucionales mantienen la lucha continua para proporcionar una mejor calidad de vida a toda la población en igualdad de condiciones. Esto se debe a que en el reciente período la economía dominicana ha experimentado un crecimiento de hasta un siete por ciento, convirtiéndose en el país más sólido del Caribe insular. Ejemplos son el establecimiento de computadoras en los centros educativos, las nuevas instalaciones de salud con equipos más modernos, y el mejoramiento de los salarios en los sectores educativo y de salud, así evitando la fuga de cerebro hacia otros sectores de la sociedad. Todo esto ha resultado en un mejoramiento general de la calidad de vida de los dominicanos.

Según la UICN, en países como la República Dominicana, donde exista la voluntad política correspondiente para alcanzar la meta de lograr una disminución significativa del ritmo actual de pérdida de la biodiversidad, más un fuerte interés en desarrollar una respuesta integrada para alcanzar una reducción mayor de la pobreza, se puede hacer una diferencia mayor. Como bien lo dice UICN, dicha respuesta debe proceder de los diferentes sectores y disciplinas. Por ejemplo, en áreas rurales como en la Cordillera Central de la República, donde las comunidades pobres dependen de los recursos naturales, la conservación podría permitir el desarrollo de soluciones equitativas y ecológicamente sustentables.

Para tal fin, es esencial que las organizaciones, tanto nacionales como internacionales, dedicadas a la conservación, mejoren sus estrategias y destrezas para actuar y comiencen a colaborar con aliados no tradicionales de otros sectores de la sociedad (por ejemplo, salud, educación, vivienda y producción). De tal manera es vital que las organizaciones dedicadas al desarrollo y la producción mejoren sus capacidades para trabajar con el sector ambiental e incluyan la conservación del ambiente en su agenda conjunta. Ambos tipos de organizaciones deberían reconocer la necesidad de eliminar la inequidad para las comunidades costeras, rurales y urbanas, cuando asumen los costos para el desarrollo y la conservación.

Finalmente, como mencionan la UICN y otros organismos internacionales, sigue existiendo una apremiante necesidad de encontrar mecanismos económicos que sean socialmente viables y ecológicamente responsables, para asegurar el trabajo armonioso entre desarrollo y conservación, con el fin de lograr la erradicación de la pobreza y un futuro sustentable en países en vías de desarrollo como la República Dominicana.